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¿Qué es consentimiento sexual? No es no

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El consentimiento sexual pareciera un tema del que no es necesario hablar por sí mismo. Sin embargo, dado que vivimos en una cultura que aún no enseña que No es No y Sí es Sí, el consentimiento sexual se convierte en una materia necesaria para cualquiera y erradicar así la violencia sexual que se ejerce en nuestro país y en el mundo. 

No es No.

¿Qué es consentimiento sexual? 

En términos llanos, es la aceptación verbal o no verbal que expresa libremente el deseo de participar en una actividad sexual. Es decir que, mientras sea consensuado (o acordado) entre dos (o más) adultos conscientes, cualquier encuentro es válido. Eso sí, siempre y cuando no se dañe a un tercero y el acuerdo se explicite, no se suponga.  

Parece tan sencillo como decir “No”, pero, entonces, ¿por qué tenemos tantos problemas para aplicarlo? De acuerdo con la especialista Zoë Peterson, uno de los principales obstáculos del consentimiento es la inequidad sexual y la falta de asertividad, fruto de una sociedad piramidal que permite a unos estar por encima de otros.  

Por un lado, una parte siente que tiene el dominio y derecho de satisfacer sus deseos sin que la otra parte sea tomada en cuenta, mientras ésta no tiene la fuerza física, económica, psicológica o emocional para defender su derecho de negarse. Si a esto le agregamos que siempre será más cuestionada y juzgada la víctima que la parte agresora (quien hasta será justificada), resulta muy difícil lograr la libertad y seguridad sexual de todos.  

El consentimiento sexual en México 

Según México Evalúa, casi 5 millones de mujeres mayores de 18 años fueron víctimas de delitos sexuales durante el segundo semestre de 2021 y 99.7 % no son denunciados por miedo, vergüenza, ignorancia o trabas. A estos aterradores números falta agregar las agresiones sexuales a hombres, personas de la comunidad trans sin registrar y menores; aunque tampoco están incluidas las de relaciones estables que no se conocen como agresiones, aquéllas de “le dije que sí para evitar un problema, pero…”. Esto es alarmante y denota que el asunto va mucho más allá de decir Sí o No. 

¿Qué podemos empezar a hacer?  

El primer paso que hay que dar es aceptar el No y expresar el . La insistencia, envolvimiento y presión también son una forma de abuso. Entendamos y respetemos el significado de frases como en estas: 

  • No sé es No  
  • Me duele es No  
  • Sin protección, no es No 
  • Si hoy dijo que no es No (aunque ayer haya dicho que sí) 
  • Y más… 

Normalicemos pedir consentimiento explícito, así como preguntar gustos y expresar tácitamente lo que deseamos antes, durante y después de una relación sexual, como en las siguientes frases: 

  • ¿Te gustaría que te hiciera algo más? 
  • Dime si te incomoda esto 
  • ¿Preferirías otra cosa? 
  • Me gustaría intentar esto, ¿qué dices? 

Yo sé que habrá quien diga que esto es romper el encanto del momento y que las nuevas generaciones están acabando con el romance, la música y la magia, pero, en lo personal, me hace sentir mucho más segura saber que el consentimiento sexual y la salud sexual se están cumpliendo. Prefiero “que ningún baboso se le pegue” a “ten miedo de mí”. No es No. Sólo Sí es Sí. 

 

Por Andrea Morán Rosales. 

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